lunes, 6 de octubre de 2014

Impacto de las elecciones brasileñas para la política latinoamericana

Dilma Rousseff, Aecio Neves y Marina Silva. (Foto: Deja 3 Abril)
Dilma Rousseff, Eácio Neves y Marina Silva

Más de 42 millones de brasileños asistieron  este 5 de octubre a las urnas teniendo en sus manos el destino del gigante sudamericano, sexta económia del mundo y  primera en Latinoamérica.

Dilma Rousseff  del partido de los trabajadores (PT) actual mandataria plantea la continuidad del esquema que comenzó Lula Da Silva, mientras los opositores Marina Silva, del partido Socialista (PSB), y Aécio Neves, del Partido Social Demócrata (PSDB), postulan un cambio en la política  Brasileña  cuya prioridad es recuperar el crecimiento económico.

Si ninguno llega alcanzar  el 50 %  de votos, como van mostrando el recuento actual de votos,  Brasil irá a una segunda vuelta electoral el 26 de octubre. Como se elegirán a gobernadores, a toda la cámara baja, a un tercio del senado y 1.069 diputados estatales, el próximo presidente  no contará con la mayoría en el congreso por lo que tendrá que negociar con la oposición para impulsar sus reformas.

Estas elecciones brasileñas han tenido el suspendo de un candidato presidencial fallecido en un accidente de aviación. A una Marina Silva con un descenso en las encuestas por sus errores en su campaña. Su inexperiencia la llevo a cometer errores vitales como haber apoyado a los  matrimonios gays y luego tras la presión de la iglesia evangélica de la que es miembro, abandonar este apoyo, eso la mostró como una líder tibia capaz de doblegarse fácilmente frente a la crítica. Tampoco la ayudó el valor ecológico que defiende, visto de más importancia para la clase media que para la  clase popular.
Dilma Rousseff, por su parte, hizo énfasis en el número de brasileños que salieron de la pobreza  durante los años de Lula y su primer mandato, a jugar con el miedo de los votantes a perder los beneficios conquistados como la bolsa familia e insistir que las cosas no están tan mal como dicen los números puesto que antes estaban peor.

Dilma  Rousseff, si ganara, va continuar con la actual política económica exterior, apuntando al Mercosur, esta continuidad favorecerá a la izquierda. Si la victoria queda en manos de Marina Silva dará un giro hacia Estados Unidos, la unión Europea y la liberal alianza del pacífico integrada por México, Colombia, Chile y Perú. Si la victoria permanece con Aécio Neves, que se perfila como el opositor que irá a segunda vuelta, impulsará una política cuyo objetivo es balancear las cuentas. La victoria de la oposición conlleva una ruptura de la política exterior de Brasil  hacia América de Sur. Gane quien gane Brasil reclama un cambio.

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